El hidrógeno verde y Vaca Muerta, ¿pueden convivir?

No existe un único camino para abandonar el carbono. Sin embargo, algunas opciones para la transición energética pueden ser incompatibles o no, depende de la realidad de cada país
Autor: Por Juan Ignacio Arroyo en Infobae - 08/11/2021
La Conferencia de las Partes de la Convención de la ONU sobre Cambio Climático (COP26) de Glasgow reúne a los principales líderes de todo el mundo para negociar y planificar estrategias para resolver el desafío más grande que hoy enfrenta la humanidad: la crisis climática y ecológica. La importancia de esta Cumbre del Clima radica en que las acciones que se tomen durante esta década determinarán nuestras posibilidades de resolver -o no- este inmenso desafío.
Motivada por la urgente acción climática, la transición energética se encuentra en el centro de la agenda global. “Para prevenir un colapso ecosistémico, la decisión más importante de la humanidad será su elección de usos energéticos, lo que abrirá una nueva etapa en su historia”, señala el investigador checo Vaclav Smil, la persona que más sabe de energía en el mundo según la revista Science, además de ser el autor vivo preferido de Bill Gates.
La transición energética implica una reconfiguración masiva en la forma en la cual las sociedades se organizan para obtener, transformar y utilizar energía. Entre otras cosas, implica modificar la infraestructura energética, “la más grande y compleja que haya creado la humanidad”, apuntó Smil. El abandono de los combustibles fósiles implicará cambios profundos en las sociedades, ya que estos son el ingrediente principal de la dieta que alimenta al metabolismo de los sistemas socioeconómicos. Su consumo abasteció la expansión de las sociedades industriales, al tiempo que se volvió la principal causa de la actual crisis climática.
Sin dudas, no es posible hablar de transición energética sin hablar de geopolítica. Desde nuestras latitudes surge la incógnita de cómo afectará en el sur del planeta este cambio global. Una alternativa es impulsar las capacidades tecnológicas mediante el aprovechamiento de las fuentes naturales disponibles, buscando generar beneficios socioeconómicos más amplios. El doctor en Física Diego Hurtado, secretario de Planeamiento y Políticas del Ministerio de Ciencia de la Argentina, señala que para los países latinoamericanos, la forma de avanzar en la descarbonización de sus economías marcará la diferencia entre profundizar su histórico rol como proveedores de materia prima o el de dominar las nuevas tecnologías energéticas para transformar sus matrices productivas.
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