Los caprichos personales de Milei y Lula

La preponderancia en la política exterior de las ideas y las simpatías de los presidentes exhibió ayer un Mercosur débil en el marco de la firma de la escritura más importante que le tocó en sus cuatro décadas de vida (AP Foto/Natacha Pisarenko)

El tercer Lula no es el mismo que el de sus dos primeros mandatos. Perdió la sonrisa y algo de la moderación que practicó con coherencia en sus gobiernos anteriores, tal vez herido ahora por la prisión precipitada a la que lo sometió el entonces juez Sergio Moro, que terminó siendo ministro de Justicia de Jair Bolsonaro. Lula no pudo competir con Bolsonaro por la decisión de Moro de ponerlo preso. Hubo una sospechosa parcialidad judicial. El caso de Lula no es el de Cristina Kirchner; ella está presa en su casa porque hasta la Corte Suprema dijo la última palabra sobre su condición de culpable de hechos de corrupción.

Autor: LA NACION Joaquín Morales Solá - 18/01/2026


Es necesario aclararlo porque el kirchnerismo suele igualar la situación de su lideresa con la de Lula en su momento. Aquí y ahora, Milei ha hecho de la política exterior una cuestión ideológica a la que le agrega -cómo no- algunas burlas propias de adolescentes. Un tuit suyo, conocido poco después de la detención de Nicolás Maduro y de su esposa por una fuerza de élite norteamericana, lo cerró con una foto de un encuentro anterior de Lula con el exdictador venezolano. Una provocación. ¿Para qué hizo eso? “Fue una chanza característica de él. No lo vamos a cambiar”, explica un funcionario cercano al Presidente. La más lamentable consecuencia de esos caracteres, de esos estilos y de esas ideas tan distintas es que ayer no estuvieron en Paraguayfirmar el tratado de libre comercio con la Unión Europea; esa firma significó, en principio, la creación de la más grande área de libre comercio que existirá en el mundo. En ella habitan más de 700 millones de personas. Lula no fue, ofendido con Milei y molesto porque ese acto no se realizó durante la presidencia pro tempore del Mercosur por parte de Brasil, que concluyó en diciembre pasado. Lula considera que el acto de ayer fue posible por su tenaz insistencia ante los europeos y, por eso, calificó como una injusticia que no haya sido Brasil el anfitrión de la ceremonia que reunió a tres presidentes del Mercosur con los principales líderes de la Unión Europea. Paraguay desempeña ahora esa presidencia temporal.

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